martes, 3 de agosto de 2010

Desahogo incoherente

Todavía – no sé por qué – me pregunto cuál es el motor que nos lleva a determinadas decisiones en precisos momentos. Por ahí, encuentro alguna respuesta: pienso en la autodestrucción del hombre, después me planteo la inconformidad humana y el miedo mundano.

Pero hay otro tipo de cuestiones que van más allá de lugares comunes. Me refiero a ese tipo de decisiones que nos marcan de por vida. Po ejemplo, aprendí y terminé por convencerme que el periodismo es un estilo de vida y que definitivamente es el que quiero. Yo no sería yo si no escucharía a mis amigas relatar alguna historia y pensaría ante alguna frase que arrojaron: “Ese es el título”. O no se sería la “Ba” que todos conocen si no me despertaría los domingos sedienta de papel de diario en las manos. Tampoco me gustaría ser yo misma sin buscar personajes protagonistas de una nota (a los que jamás entrevistaré) mientras camino por avenida Corrientes.

Por otro lado, es necesario plantear algo que ocurre con frecuencia, o por lo menos, que me ocurre a mí. Tengo esa necesidad inexplicable de hacer hincapié en que salga adelante eso que sabemos que no puede ser. Pero intento, escarbo, por un lado y después voy por el otro. Es complicado renegar a diario contra los que dicen “negros de mierda”, “judíos de mierda” o “turcos de mierda”. ¿Por qué todavía me tomo unos cinco minutos para explicarle a quien no entenderá que no debe hablar así o por qué me detengo a pedirle que -al menos- no lo repita cuando yo esté ahí?

Menos puedo explicar el porqué de remar ante la incomprensión. Es sencillo: si dos personas no se entienden, si la terquedad supera la coherencia y el amor es escaso ante tanto orgullo, es más fácil dar vuelta la página.

En todos los aspectos de mi vida, intento dar vuelta la página. Pero me cuesta. No puedo, no me gusta, me hace mal. A pesar de que a la larga me hacen mal esas cuentas pendientes que no tienen resolución. Ya sin toallas para tirar, sigo. Y sigo al pedo. Esto y muchas cosas más que tal vez algún día seguiré enumerando, me ponen de mal humor. Sea como sea, les aseguro, pelearé hasta que dejen de malhumorarme. Aunque ya, de a poco, voy dejando ese espíritu.

¿Una guerrera de la vida? NO, ni cerca. Sólo, demasiado caprichosa.

4 comentarios:

  1. de incoherente nada tiene tu desahogo Ba, lucho constantemente con cosas q se de hecho q ya están perdidas, pero no concibo el mundo sin tratar de cambiarlas, y asi de a poco, otra generación verá los cambios, como nosotros ahora, un abrazoteee

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  2. La página se da vuelta sola cuando se produce el clic en tu cabeza. Y ese clic es producto de relajada reflexión, natural autoconocimiento y un momento de espontaneidad!
    Me encanta leerte, beso!

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  3. Pelotudos hay en todos lados Ba. Lamentablemente no todos pensamos como vos, sino el mundo sería otro, no te parece?
    Me parece que el punto es estar firme con sus convicciones y hacerlas saber. El que quiera aceptar que lo haga, y el que no, que se haga...
    Besos amiga y no baje los brazos ante los giles, que hay muchos.

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  4. Algunas veces no vale la pena luchar o querer imponer tus pensamientos y posturas. Muchas veces es mejor rezongar por dentro, hacer un juicio de valor interno y hacer lo que sea necesario para que uno mismo se sienta bien...!

    Tal vez este escrito sea una buena razon para descargarse, yo lo hago, me descargo escribiendo y no te das una idea como sirve, no mucho, pero sirve!!!!

    Besos y segui escribiendo

    GS

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